Los problemas más comunes de los coches eléctricos
Publicado: 28-04-2026
Los coches eléctricos han llegado para quedarse, pero como cualquier tecnología, tienen sus puntos débiles. La batería que se degrada con el tiempo, el software que falla en el momento menos oportuno o la dependencia de la red de carga son algunos de los problemas reales que experimentan sus propietarios. En este artículo, como especialistas en coches de ocasión en Málaga, te contaremos todo lo referente a cómo funciona un eléctrico respecto a un coche tradicional, cuáles son las averías más frecuentes, cómo se resuelven y si realmente se averían más que un coche de combustión.
Cómo funciona un coche eléctrico respecto a uno tradicional y por qué eso cambia las cosas
Para entender los problemas de un eléctrico hay que entender primero en qué se diferencia de lo que todos conocemos. Un coche de combustión tradicional tiene un motor que quema gasolina o diésel para generar movimiento. Ese proceso implica miles de piezas en movimiento: pistones, válvulas, correa de distribución, sistema de escape, embrague, caja de cambios. Más piezas significa más puntos de fallo posibles.
Un coche eléctrico funciona de forma radicalmente más sencilla en términos mecánicos. La electricidad almacenada en la batería alimenta uno o varios motores eléctricos que mueven las ruedas directamente. No hay explosiones, no hay cambio de marchas convencional, no hay correa de distribución que revisar cada 100.000 kilómetros. En teoría, menos piezas debería significar menos averías. Y en gran parte es así.
El problema es que lo que gana en simplicidad mecánica, lo compensa en complejidad electrónica. Un eléctrico moderno es esencialmente un ordenador con ruedas. Su batería es un sistema sofisticado con cientos o miles de celdas gestionadas por una unidad de control. Su software regula desde la potencia entregada hasta la temperatura de la batería, pasando por la frenada regenerativa, la gestión de la carga y la comunicación con los cargadores externos. Cuando algo falla en esa capa electrónica, el diagnóstico y la reparación requieren equipos especializados que no todos los talleres tienen.
Las averías más comunes en coches eléctricos
Degradación de la batería
Es el problema más hablado y, en parte, el más incomprendido. Todas las baterías de iones de litio se degradan con el uso y el tiempo, igual que la batería de un móvil pierde capacidad después de años de carga y descarga. En un coche eléctrico eso significa que, con los años, la autonomía real disminuye respecto a la original.
El ritmo de degradación depende de varios factores: cuántas veces se carga en cargador rápido de alta potencia, si habitualmente se carga al 100% o se mantiene entre el 20% y el 80%, las temperaturas extremas a las que se expone la batería y la calidad del sistema de gestión térmica del propio vehículo.
¿Cómo se soluciona? La degradación leve no se repara, se gestiona. Cargar con criterio, evitar los extremos de carga y no abusar de los cargadores ultrarrápidos de forma habitual alarga significativamente la vida útil de la batería. Cuando la degradación es severa y la autonomía ha caído por debajo de un umbral que hace el coche inútil para el uso previsto, la solución es la sustitución del módulo de batería o de las celdas dañadas. Esto requiere intervención de un taller especializado y tiene un coste elevado, aunque los precios han bajado considerablemente en los últimos años.
¿Necesita profesional? Sí, obligatoriamente. La batería de un eléctrico trabaja con voltajes que pueden ser letales. Nunca debe manipularse sin la formación y el equipamiento adecuados.
Fallos de software y actualizaciones
Un coche eléctrico moderno puede tener más líneas de código que un avión comercial. Esa complejidad tiene sus consecuencias. Fallos en el software de gestión de la batería, errores en el sistema de infoentretenimiento, problemas con la conectividad o comportamientos inesperados del sistema de conducción asistida son incidencias relativamente frecuentes en los primeros años de vida de un modelo nuevo.
La buena noticia es que muchos fabricantes, especialmente Tesla, pero cada vez más también Volkswagen, Hyundai o BMW, resuelven estos fallos mediante actualizaciones over-the-air, es decir, actualizaciones que el coche descarga y aplica solo, igual que un teléfono. El coche amanece al día siguiente con el problema corregido sin que hayas pisado el taller.
¿Cómo se soluciona? En muchos casos se soluciona solo con una actualización de software según nuestra experiencia en coches de segunda mano en Málaga. Si el fallo persiste o genera comportamientos que afectan a la seguridad, hay que llevarlo al servicio oficial para un diagnóstico con equipos específicos.
¿Necesita profesional? Depende de la gravedad. Fallos menores de pantalla o conectividad, no necesariamente. Fallos que afectan a la gestión de la batería o a los sistemas de seguridad, sí.
Problemas con el sistema de carga
El cargador de a bordo es el componente que convierte la corriente alterna de un enchufe doméstico o una estación de carga lenta en la corriente continua que necesita la batería. Cuando este componente falla, el coche deja de cargar o lo hace de forma irregular. También pueden aparecer problemas en el puerto de carga físico, en los conectores o en la comunicación entre el vehículo y el cargador externo.
Otro problema frecuente es la incompatibilidad o los errores de comunicación con determinadas estaciones de carga públicas. El coche se conecta pero no inicia la carga, o la interrumpe de forma inesperada. En muchos casos el origen está en la estación, no en el vehículo, pero diagnosticarlo requiere descartar ambos lados.
¿Cómo se soluciona? Si el problema ocurre solo en una estación concreta, prueba con otra antes de ir al taller. Si el fallo es consistente en múltiples puntos de carga, el problema probablemente está en el cargador de a bordo o en el puerto, y requiere revisión profesional.
¿Necesita profesional? En la mayoría de los casos sí, especialmente si el fallo está en el cargador interno del vehículo.
Desgaste acelerado de frenos
Este es uno de los problemas menos intuitivos de los coches eléctricos. La frenada regenerativa, que recupera energía al soltar el acelerador, hace que los frenos convencionales se usen mucho menos que en un coche de combustión. Eso suena bien, pero tiene un efecto secundario: los discos y las pastillas pueden oxidarse por falta de uso, especialmente en climas húmedos o en coches que se usan poco.
¿Cómo se soluciona? Usar los frenos de forma activa de vez en cuando, aunque la frenada regenerativa sea suficiente para detener el coche en la mayoría de situaciones. Una frenada más enérgica de lo habitual de vez en cuando limpia los discos y evita la oxidación superficial.
¿Necesita profesional? Si la oxidación es superficial, no. Si los discos están corroídos o las pastillas pegadas, sí.
Problemas con la bomba de calor y la climatización
Los coches eléctricos usan sistemas de climatización que consumen energía de la batería, lo que reduce la autonomía real especialmente en invierno. Muchos modelos modernos incorporan una bomba de calor para hacer este proceso más eficiente, pero este componente ha dado problemas en varios modelos, especialmente en temperaturas muy bajas.
Propietarios de algunos modelos han reportado pérdidas de autonomía superiores al 40% en invierno, en parte por el consumo de la climatización y en parte por el efecto de las bajas temperaturas en la química de la batería.
¿Cómo se soluciona? Precondicionar la batería y el habitáculo mientras el coche sigue conectado al cargador antes de salir reduce significativamente este impacto. Si la bomba de calor falla como componente, requiere sustitución en taller.
¿Necesita profesional? Para el fallo del componente, sí.
¿Se averían más los coches eléctricos que los de combustión?
Esta es la pregunta del millón, y la respuesta honesta es: depende de qué parte del coche estemos hablando.
En términos de mecánica pura, un eléctrico se avería menos. No tiene distribución, no tiene embrague, no tiene sistema de escape, no necesita cambios de aceite. Todas esas fuentes de avería habituales en un coche de combustión sencillamente no existen. Los estudios de fiabilidad de los últimos años muestran que los coches eléctricos generan menos visitas al taller por averías mecánicas que sus equivalentes de gasolina.
Donde los eléctricos compensan esa ventaja es en la electrónica y el software. Los sistemas de gestión de batería, los cargadores de a bordo, los módulos de control y los componentes de alta tensión son elementos que en un coche de combustión no existen y que en un eléctrico pueden fallar. Además, cuando fallan, su reparación requiere talleres con formación específica en alta tensión, lo que no siempre está disponible en cualquier taller de barrio.
La otra variable es la edad de la tecnología. Los motores de combustión llevan más de un siglo perfeccionándose. Los eléctricos de uso masivo llevan poco más de una década. Los mecánicos los conocen menos, los repuestos no siempre están disponibles con la misma facilidad y algunos fabricantes todavía están resolviendo problemas de fiabilidad que solo aparecen con el uso intensivo a lo largo del tiempo.
El balance general es favorable al eléctrico en coste de mantenimiento a largo plazo, pero con asteriscos importantes: si la batería se degrada o falla fuera de garantía, el coste puede ser muy elevado. Por eso la garantía de batería que ofrece cada fabricante es uno de los factores más importantes a considerar en la compra.




